sábado, 12 de enero de 2008

A veces soy de profundo...


Ya no eres más que un punto en mi horizonte...
tan lejana está tu alma, que la mía,
lo único que hace es repetirme las incontables veces que me fue infinitamente ajena...
Sólo busque un lugar en tu pecho...

Hoy veo a tu cuerpo convertido en lecho de muerte
Exento de remordimientos,
tu cuerpo representa un infinito y circular templo dedicado a mi destrucción.
Tus cabellos y la tortura de ellos...
los movimientos que desprendían al impertinente viento.

Todo es una secuencia efímera ante tus ojos aguileños
y la tortuosa esclavitud de tu olvido constante.



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