domingo, 13 de abril de 2008

Fernando (IV)


Suena la puerta y mira a su departamento, apoyando la espalda como si el fuese a desparramarse en las paredes, como una mancha de humedad invisible, en un intento por ser omnipresente en su propio hogar, poseer cada ángulo de vista, para recordar todo lo que hizo la noche anterior. Todavía tiene en la mano presionado al llavero y el pecho al borde de estallar. Estuvo con alguien, no tuvo sexo mecánico y de masa, sabe que fue un poco más que eso, los ritmos, los besos, las caricias, la cadencia, hubo mucho más que sexo en esa cama, fue mas que un roce lo del sillón. Repasa rápidamente su cuarto, con el vicio de poder percibir una mínima huella de perfume… sabe que tiene que comprar otra almohada, que a partir de ahora, quizás por un tiempo, van a ser dos personas en ese espacio. Se le reanuda la sangre, pensando en que probablemente, sí, tal vez esta ocasión pueda volver a apostar, que quizás esa conquista barrial que tanta frustraciones acarreaba finalmente dio su fruto, uno de los mejores probablemente. Disfrutó mucho de su compañía, disfrutó como esas pocas veces de antes, en las que el final fue desgarrador, pero esta vez no, se dice a si mismo y a sus recovecos mas profundos, antes de que estos empiecen a dar muescas de duda. Los calla, deja las llaves arriba de sus jeans… y se limita solo a pensar en lo bien que se sintió no tener el colchón para el mismo.

martes, 1 de abril de 2008

No me concidero feo, más bien... breve