
Te voy a dejar y con la duda en la punta de la lengua, resonando en tu garganta.
Me voy a ir bien lejos, tanto que ni yo voy a saber donde estoy pisando, pero voy a seguir con esa manía absurda de ver todo con los ojos cargados de inocencia, o al menos fingiendo que todo simula ser nuevo.
Te voy a dejar y vas a quedarte ahí en tu silla, mientras yo voy a estar descociendo estrellas en alguna orilla que destile otras aguas que no sean las de tu nombre, o las de tus penas.
Me voy a ir bien lejos, tanto que voy a ser invisible a las redes de tus ya varias voces, me voy a ir, y voy a escapar de tu presencia y vos vas a estar ahí, buscando algo que ya no reclama ser tuyo.
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