
Y es que fueron los abrazos los que dejaron a Fernando hecho lo que es hoy. Abrazos comunes, sin mucho afecto… Fernando siempre tuvo ese problema, el cuando da algo, lo da de verdad, el pecho le desborda, a diferencia de la mayoría aplastante de las urbes. Fernando esta lleno de esas presencias ausentes, de esos abrazos sin amor, de esas manos que acarician de compromiso, de esos besos de ocasión y de cursilerías vacías, la gente no entiende que el siente de verdad, que no es un estereotipo de publicidad sentimental. Fernando va por las calles a veces con el corazón en el bolsillo, latiendo, a veces lento otras fuerte, esperando podérselo dar a ese par que lata al mismo ritmo, aunque la ciudad le ofrezca un zumbido ensordecedor de ajetreo de ruedas en el suelo el sostiene para sus adentros férreamente que va a escuchar entre la manada de gente gris ese otro latido, como un eco ensordecedor, un destello resplandeciente en la monotonía de las veredas. Entonces el va, camina un rato, hace un par de cuadras mira en las esquinas busca, vuelve a mirar, y vuelve a su casa, asi va conquistando barrio por barrio, baldosa por baldosa, buscando una minima señal de semejanza real.
1 comentario:
I'd smoke this one! Deep post, not the deepest, but deep anyway!
Apuesto a que lo escribiste en una tarde de lluvia mientras se escuchaba la nostálgica melodía de un bandoneón. No más de comentártelo me inspiro!
Ex Ou Ex Ou!
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